Cómo no lo vi antes

Por Raúl Peloni (nota publicada en el 2014)

El Silencio no siempre es Inocente

Un hombre sin ética es una bestia salvaje soltada a este mundo

                                                                                                 Albert Camús 

(Por Raúl Peloni (*)) Albert Camus dejaría en evidencia a través de su actividad como escritor y periodista, la tentación que implica acceder a una posición dominante y la posibilidad por tal razón de convalidar actos de injusticia y de miseria humana.

Su crítica al nacionalismo frances, como su propuesta de paz con Argelia, su posición a que la justicia y no la venganza se aplicara a los colaboracionistas de la Alemania nazi, como su enérgico repudio por el lanzamiento de la bomba atómica de Estados Unidos en Hiroshima - Japón- expresadas en gran parte en Combat, periódico clandestino de la resistencia del cual era coeditor, le generó críticas, controversias adhesiones, repudio público y distanciamiento de gran parte de los intelectuales de la época y en particular de su país.

En los últimos días en nuestro país, respecto del tema de los "Fondo Buitres", asistimos a un cruento y encarnizado debate, razón por la cual como ciudadano y como Comunicador Social, sin que nadie me lo solicitara decidí expresar mi opinión. Después de todo "uno no puede andar por la vida haciéndose el zonzo".

En mi caso personal no sólo fui testigo sino un danmificado del despiadado sistema financiero usurario de los ­´90 (proceso que venía gestándose desde muchos años atrás), cuyos adláteres mientras ensalzaban la transparencia de la oferta y la demanda, la libre competencia, el management virtuoso, la habilidad o pericia comercial y productiva y la eficiencia competitiva, implementaban, una política económica que privilegiaría la posición "dominante", de los sectores financieros, especulativos y usurarios.

Quizás todavía está demasiado cerca el daño como para poder mensurar las consecuencias que esto ocasionó, como la cantidad de desaparecidos sociales que produjo. Conflictos sociales y familiares, debilitamiento del tejido social, desaparición de las redes de contención, pérdida de la autovaloración y dignidad, pérdida masiva de puestos de trabajo y de mano de obra calificada, empobrecimiento, desvalorización de la creatividad y la labor emprendedora y el deterioro aún mas de la situación económica, social e infraestructura del país, intensificaron la desesperanza, la desaparición física prematura, la deserción y el aislamiento social.

Al referirme a estos acontecimientos, no puedo dejar de señalar, el sugestivo silencio de aquellos que hoy se hacen los distraídos porque de manera casual o supuestamente "inteligente" se beneficiaron con la penosa desgracia de lo ocurrido y no es menos cierto que están aquellos, que parecieran padecer el llamado "síndrome de Estocolmo" al enamorarse perdidamente de sus secuestradores, los financistas seriales.

Permanecer indiferente ante la inferioridad de condiciones y desventajas en la que se encuentra el mas vulnerable ante quien se considera dominante, es naturalizar la esclavitud. Pero además, quienes intentamos dignificar y contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de las personas mas vulnerables, aceptar como razonable el sojuzgamiento de una persona por el sólo hecho de tener dificultades, estar desamparado o padecer algún tipo de discapacidad, es inadmisible, cobarde y brutal.. De eso se trata.

Nota del Autor: quiero dedicar esta Columna a mi compañero, hermano y amigo Oscar Nápole.

  • Director de “Un poco más” Taller de Comunicación social inclusiva para personas con discapacidad

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